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Vacaciones a la europea

Llega el calor del verano y todo el país adopta otro estilo de vida (sombra, bebidas frescas, siesta, cena a la fresca …), un ritmo más pausado (hace demasiado calor para hacer según qué) y otra actitud vital , que posponiendo las cosas como si en agosto fuera un abismo sin fondo que todo lo traga y nada vuelve. La pausa que supone la bajada de las persianas del mes de agosto (el típico cerrado por vacaciones) supone una alteración del ritmo de trabajo, cuyos efectos sobrepasan el espacio comprendido entre el 1 y el 31 de agosto. El mes de julio se convierte en un mes medio perdido por la proximidad de agosto (que de paso no permite tomar decisiones serias en junio) y el mes de septiembre se convierte en un mes de re-start od’arrencada para poder alcanzar una velocidad de crucero razonable octubre.

El debate sobre los horarios que hacemos y sobre cómo repartimos las vacaciones durante el año ya hace tiempo que está iniciado y que no llega a ninguna parte. Ignasi Buqueras (Reus, 1942), autor del libro Tiempo a Tiempo: un nuevo método de organización y uso del tiempo y presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, es el principal defensor de un uso más equilibrado y saludable del tiempo que incluye, trabajo, familia, ocio y vacaciones. La mayoría de los países europeos tienen sistemas de gestión del tiempo y-en el caso que nos ocupa-de organización de las vacaciones que favorecen mucho más una buena convivencia familiar, una buena salud personal y un buen rendimiento profesional (y escolar en el caso los niños y adolescentes). Cataluña (y todo el estado español) por razones que aún se discuten (la climatología, el pluriempleo de los tiempos de Franco, la tradición, etc.) presenta una excesiva concentración de las vacaciones en verano y muy pocos días de descanso del resto del año …

No hacemos más vacaciones que otros países europeos, estamos sólo 2 días por encima de la media (32 días / año), pero no los repartimos igual. La mayoría de los estudios defienden la conveniencia de repartir mejor las vacaciones durante todo el año (febrero, semana santa, verano, octubre …). Las razones siempre son las mismas: mejor salud, mejor rendimiento, mejor economía. Entonces, qué es lo que impide hacer el cambio? Como siempre la resistencia es múltiple alianza es amplia. Confluyen muchos privilegios corporativistas, mucha indecisión política para enfrentarse a cambios estructurales de fondo y mucho miedo irracional al cambio generalizada.

La semana blanca, las vacaciones escolares en febrero 2011, implantada por el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya, ha sido-no sin polémica-una decisión en la línea de racionalizar el calendario escolar (y de paso el de toda la sociedad) y quizá hará ver que este cambio no es tan terrible. De momento, supondrá un cambio de hábitos de organización para las familias y las empresas. Y si la experiencia resulta positiva, quizás habremos abierto la puerta a las vacaciones europea!

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